¿Eres workaholic? ¡Todavía tienes salvación!

| |

El término workaholic fue acuñado en 1971 por el psicólogo estadounidense Wayne Oates en un libro en el que hacía referencia a su propia adicción al trabajo. Hoy esta definición se le otorga a las personas que buscan reconocimiento, dinero o poder en su desarrollo profesional de manera incontrolable, mostrando desinterés por otras facetas de su vida, como pasatiempos, pareja, familia y amistades.

Los emprendedores, ejecutivos y directivos de equipos de alto desempeño pueden trabajar de manera excesiva con el único fin de ver crecer su negocio o terminar su carga incesante de trabajo; el deseo por conseguir el éxito profesional los mantiene siempre ocupados, al punto de sentirse culpables si realizan otras actividades que no estén relacionadas con su trabajo. Debido a esta situación, académicos de la Facultad de Psicología de la UNAM han hecho énfasis en que este tipo de actitudes puede interferir con la salud física y emocional de las personas, además de afectar sus relaciones sociales e interpersonales.

“Existen diferencias sutiles entre una persona de alto rendimiento y un workaholic, ya que aunque aparentemente se ve como trabajo arduo en ambos casos, los adictos al trabajo llenan cualquier espacio de su tiempo con actividades laborales pensando que eso los convierte en personas más productivas, dejando de lado su bienestar personal y, sobre todo, su salud, llegando al grado de trabajar enfermos y haciéndose propensos a tener infartos u otros padecimientos graves por cumplir con el trabajo”, explica María Hernando, directora ejecutiva de Núad SPAmóvil y experta en wellness corporativo. “Por el contrario, las personas altamente productivas saben que el equilibrio vida–trabajo son la clave para el éxito profesional y personal”.

Expertos de la Facultad de Psicología de la UNAM, mencionan que existen varias señales para identificar a un workaholic. ¿Te identificas?:

  • Ambición excesiva por dinero, reconocimiento o poder.
  • Incapacidad para delegar tareas.
  • Falta de organización que da pie a la acumulación y sobresaturación de trabajo.
  • Problemas familiares que pueden hacer que el emprendedor posponga acudir a casa.
  • Autovaloración centrada en el trabajo y no en el resto de su vida; es decir, su estabilidad emocional se basa en éxitos o fracasos de su negocio o empleo. Menosprecio por actividades recreativas, ya que tienen la idea de que el tiempo solo debe ser invertido en trabajo “sin tomar en cuenta que las mejores ideas para mejorar un negocio se dan durante los momentos de ocio, no de ‘neg-ocio’, que es la negación del ocio”, detalla Hernando.

De acuerdo con el último reporte anual de Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el 49% de los mexicanos de entre 25 y 35 años de edad ven el emprendimiento como una opción de carrera deseable, pero el 34% de las personas tiene miedo al fracaso. Por ello, dice Hernando: “Es necesario implementar estrategias de prevención que promuevan el bienestar de los emprendedores y los alejen de la adicción al trabajo, ya que lejos de incrementar su productividad pueden desarrollar problemas físicos y psicológicos, como ansiedad, irritabilidad, sensación de ahogo, bajo rendimiento laboral, problemas cardiovasculares y musculares, cansancio crónico y hasta hipertensión, por querer abarcar todo su día con trabajo excesivo”.

Prevención e intervención

Para disminuir los problemas que podrían desarrollarse por ser workaholic, la experta recomienda:

  1. Enlista tus actividades generales y determina cuáles puede realizar otra persona de tu equipo. Es importante que delegues tareas, pero sin dejar de supervisar. Prioriza las actividades que te corresponden, limitando el número de tareas que realizarás durante el día.
  2. Respeta tus horarios de comida, y evita ingerir alimentos que no aporten nutrientes a tu organismo y que afecten tu salud.
  3. Realiza pausas activas durante la jornada. Un momento de meditación o un masaje exprés de 10 minutos puede ayudarte a recuperar la concentración.
  4. Establece una hora límite para permanecer en el lugar que designes de trabajo y respétala. En fines de semana, evita el contacto con la computadora; si se te ocurren muchas ideas para tu trabajo durante estos días, anótalas o grábalas y así vacías tu mente.
  5. Al terminar la jornada, si tienes oportunidad, regresa a casa caminando. Pon atención a cada estiramiento de tus músculos y al sonido de los árboles; realiza respiraciones profundas; mira el cielo, conecta con su inmensidad y recuerda la proporción que tenemos dentro del universo. Todo esto te ayudará a relajarte y calmar la ansiedad.
  6. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud y la American Heart Association debes hacer al menos 150 minutos semanales de actividad física aeróbica de intensidad moderada o 75 minutos de intensidad vigorosa y acudir periódicamente a revisión médica.
  7. Recuerda: Haz una cosa a la vez.

“No debe confundirse a una persona responsable y dedicada con un workaholic; el hecho de que una persona se exceda en el trabajo no indica que no sea floja. Las personas sanas mantienen altos niveles de productividad y tienen comportamientos positivos durante su jornada laboral, porque no descuidan su bienestar personal y trabajan por tener un equilibro en su vida. Recordemos que ser una persona exitosa no tiene por qué ser sinónimo de estrés”, concluye Hernando.

Fuente: Núad SpaMóvil México

Anterior

Médicos residentes mexicanos participan con estudios en foros nacionales

México arrasa en los premios Good Spirited

Siguiente