Ubelmann, una vista al pasado

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Yves Ubelmann esquiva el tráfico en la Plaza de la Concordia de París: parece un hombre con una importante misión que cumplir. La misión de hoy lo lleva al emblemático complejo de museos del Grand Palais, junto a los Campos Elíseos, que alberga la primera exposición del trabajo de Iconem, su innovadora empresa emergente que utiliza tecnología de punta para revivir la gloria del mundo antiguo.

 

Ubelmann, de 37 años, es un arquitecto especializado en monumentos antiguos, muchos de los cuales están desapareciendo a gran velocidad debido a conflictos armados, desarrollos urbanos y desastres naturales como inundaciones y terremotos. Su trabajo lo ha llevado a diversas ciudades: desde Pompeya, Roma, Siria, Afganistán e Irak hasta Omán, Haití y de vuelta a Francia, su tierra natal.

Preservando el pasado

Ubelmann utiliza drones para tomar miles de fotografías aéreas de sitios históricos que están en peligro. Luego aplica algoritmos informáticos mediante los cuales se pueden sacar las medidas de las imágenes y transformarlas en modelos digitales tridimensionales ultraprecisos; este proceso es conocido como fotogrametría.

Estos modelos tridimensionales pueden usarse para hacer mapas, proporcionar un archivo para que los arqueólogos e historiadores del futuro lo consulten y, lo más importante: revelar al público las maravillas arquitectónicas del pasado.

En Afganistán quedó impresionado por lo que le ocurría a su magnífico patrimonio. Notó que el saqueo de artefactos, monedas, cerámicas y esculturas antiguas era generalizado. En otras partes del país, las violentas inundaciones habían arrasado un monumento del siglo XVI, mientras que en un importante sitio budista los muros de barro se desmoronaban bajo el sol del desierto.

La reconstrucción física no era factible en muchos de los países que visitó, pues además de los desastres naturales existen saqueos, y las autoridades de aquellos lugares suelen estar empobrecidas, a la vez que lidian con varios conflictos.

¿Cómo lo resolvió?

Empezó a pensar en una opción que no fuera la reconstrucción, y a finales de la década del 2000, los drones y la fotogrametría se desarrollaban en paralelo. Una cámara montada en un dron podía comprimir en pocas horas dos meses de laborioso levantamiento llevado a cabo con los métodos tradicionales.

La fotogrametría usaba un software capaz de producir modelos tridimensionales precisos a partir de sólo dos imágenes. Yves creía que podía combinar estas tecnologías para medir, cartografiar y recrear sitios antiguos con una precisión milimétrica. Incluso podría introducir fotografías antiguas al mismo proceso para mostrar cómo habían cambiado con el tiempo.

Se asoció con el ex piloto de helicóptero Philippe Barthélémy, que sabía pilotar drones, y en 2010 partieron hacia Afganistán para probar los aparatos en Mes Aynak, un espectacular complejo budista con 5,000 años de antigüedad. Estaba lleno de tesoros, entre ellos cientos de estatuas de Buda, pero sería destruido para poder explotar las reservas de cobre que se hallaban bajo la superficie del lugar.

Con Philippe al mando del dron e Yves controlando la cámara desde tierra, además de filmar a mano con una cámara montada en un poste alto, inspeccionaron toda la zona en 10 días sin la necesidad de poner los pies dentro del complejo. Podrían reconstruirlo en forma digital con una precisión sorprendente.

El éxito de su primera expedición llamó la atención de otros países que trataban de resolver sus propios problemas urgentes de conservación, así como la de los inversores. Iconem fue lanzada en 2013 y, en 2015, el fabricante de drones Parrot invirtió 1.4 millones de euros en el negocio, lo que dio a la empresa de Yves una solvencia económica que le permitiría hacer más exploraciones y hacer crecer su empresa.

 

Fuente:Por Susannah Hickling, Selecciones Reader’s Digest

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